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Posts Tagged ‘Calendario agrícola’

Comparación de las veintenas del Jaab’ propuesto con las veintenas del ciclo Tzotzil, y con la herencia que se tiene hasta la actualidad acerca de las veintenas para sembrar

En el libro compilado por Vilma Duque Arellanos (1999:71) se reporta que un señor de Suyalho, Mitontic en los altos de Chiapas –hablante de Tzotzil– cuenta:
“La siembra del maíz tiene sus días y tenemos que estar pendientes de la Luna. Si la Luna está oculta cuando se siembra el maíz, crecen dobladas sus puntas (…). También mi padre me decía – Hijo hay que saber el calendario de nuestros antepasados para la siembra del maíz. No olvides el Sisak, Olaktik, Mok es el tiempo de la siembra del maíz” (tomado del Informe de Chiapas, 1997:38).

La asociación tan clara que nos comparte el señor tzotzil, entre tres veintenas del calendario de los antepasados y la temporada de siembra del maíz, sólo es posible si esa estructura calendárica ha estado, desde su creación –hace quizás tres mil años–, perfectamente sincronizada con el ciclo anual solar.

Esta sincronización solar implicaría que los ciclos Jaab’ fueran trópicos, es decir, que los 365 k’in estaban calibrados con el tiempo-espacio recorrido por el Sol a lo largo del horizonte y la jícara celeste. Hoy leemos entre las publicaciones de especialistas que eso no es muy plausible, porque en occidente una cuenta de 365 días forzosamente requiere de un día bisiesto cada cuatro años. Pero eso se debe a que occidente cuenta días siempre desde una misma hora del día. Al completar 365 días para cada año que transcurre, le queda faltando por contar un cuarto de día. De modo que sus años son vagos. Cuando después de cuatro años incluye el día bisiesto entonces los cuatro años se convierten en años muy cercanos a la duración del ciclo solar.

Si estamos viendo, entre los maya-hablantes que hasta hoy resguardan y practican sus tradiciones, una referencia tan tácita a un conjunto de veintenas para efectos de la siembra del maíz, nuestra búsqueda de elementos que justifiquen el conocimiento ancestral heredado hasta la actualidad –en términos de las veintenas antiguas y el tiempo de actividades productivas– tiene pleno sentido.

Ante el desfase que hoy existe –como tristemente vemos en ciertas publicaciones– en la ubicación de las veintenas entre distintas comunidades mayas, cabe preguntarnos, por ejemplo: ¿los abuelos saben hoy en día cuál es la posición del Sol en el horizonte al amanecer, o al atardecer, o qué tipo de sombra proyecta alguna montaña sagrada, cuando es el mes de Sisak? La respuesta no la tengo aún, pero es muy posible que algunos abuelos, los más sabios, quienes heredaron y han puesto en práctica toda su vida esos conocimientos, sí puedan saludar al Sol de Sisak, o de Mok, y proceder en la milpa acordemente. Bien saben ellos que entre el mes de marzo y el mes de mayo hay que sembrar el maíz. ¿Acaso Sisak y Moc se ubican en ese momento del año ‘gregoriano’? Veamos…

Thompson (basándose en Rodaz (1688) y Schulz (1942)) nos provee de un listado de las veintenas del ciclo anual Tzotzil, en vinculación con las veintenas del sistema calendárico Maya. Este último fue empleado en la Península de Yucatán y en El Petén durante casi tres mil años y hasta, al menos, 1824 en la primera región, y al menos 1697 en la segunda. Tendremos especial cuidado con la ubicación de los cinco días finales, mismos que responden a la influencia Kaqchikel hacia 1250-1350, cuyo año calendárico también comienza en 21 de marzo. A ambas le añadiremos el intervalo de días propuesto a partir de la Correlación Dämixi.

Cuadro 1. Veintenas en Yucateco y Tzotzil, según Thompson (1950:106) y fechas propuestas en Patrick (2013)
Yucateco — Intervalo de días en el calendario Gregoriano — Tzotzil

Pop — 13 agosto – 1 septiembre.                                                                                                                Nichilkin — 8 agosto – 27 agosto

Wo — 2 septiembre – 21 septiembre.                                                                                                                 Hum Uincil — 28 agosto – 16 septiembre

Sip — 22 septiembre – 11 octubre.                                                                                                               Xchibal Uincil — 17 septiembre – 6 octubre

Sotz’ — 12 octubre – 31 octubre.                                                                                                                       Yoxchibal Uincil — 7 octubre – 26 octubre

Tzek — 1 noviembre – 20 noviembre.                                                                                                        Xchanibal Uincil — 27 octubre – 15 noviembre

Xul — 21 noviembre – 10 diciembre.                                                                                                                 Pom — 16 noviembre – 5 diciembre

Yaaxk’in — 11 diciembre – 30 diciembre.                                                                                                      Yaxkin — 6 diciembre – 25 diciembre

Mol — 31 diciembre – 19 enero.                                                                                                                        Mux — 26 diciembre – 14 enero

Ch’en — 20 enero – 8 febrero.                                                                                                                          Tzun — 15 enero – 3 febrero

Yax — 9 febrero – 28 febrero.                                                                                                                         Batzul — 4 febrero – 23 febrero

Sak — 1 marzo – 20 marzo.                                                                                                                                         Zizac — 24 febrero – 15 marzo                                                                                               

Chaik’in 16-20 marzo

Keh Muctazac — 21 marzo – 9 abril
Mak — Moc, Mok — 10 abril – 29 abril
Kank’in — Olalti, Olaktik’ — 30 abril – 19 mayo
Muwan — Ulol — 20 mayo – 8 junio
Pax Okin Ahual — 9 junio – 28 junio
K’ayab — Uch — 29 junio –18 julio
Kumk’u — Elech — 19 julio – 7 agosto

Wayeb — 8 agosto – 12 agosto

Hay dos fuentes antiguas que sustentan esta propuesta. Una es de un tal padre Sánchez, quien parece haber tenido a la mano una fuente de antes de 1582 (cuando el calendario Juliano fue reformado y renombrado como Gregoriano). Otra de de un fraile dominico Dionisio Pereira quien copió un manuscrito de 1688 en Comitán. Ambas fuentes coinciden, por lo que deben haber tenido fuentes del calendario Juliano. Entre las dos fuentes referidas hay cuatro días de diferencia, Sánchez llevando la fecha adelantada. En este caso, Sánchez (1902) vincula Batzul con el 21 de enero y hace que la veintena anterior Tzun comience el 1 de enero. Con esto está forzado el calendario Tzotzil a alinearse al formato europeo. Agregado a esto, en vez de permitir que ocurra Chaik’in antes que Muctazac (donde se concuerda que entraban los cinco días perdidos, según Guiteras-Holmes (1946) y Marcos Becerra (1933)), Sánchez fue insertando los cinco días de uno en uno al final de algunas veintenas, haciendo que éstas tuvieran 21 días en vez de 20, en coordinación con los meses del calendario gregoriano que tienen 31 en vez de 30 días. También obligó a la veintena Sisac a tener 18 días, para que coordinara con febrero, que tiene 28, y distribuyó los dos días más de Sisac en otras dos veintenas.

Está claro que la equivalencia de Tzun con 1 de enero es artificial, pero además, todas las fechas se basan en una fuente del tiempo colonial en que aún se empleaba el calendario Juliano. Por lo tanto Tzun iniciaba al menos en la fecha solar del 11 de enero, que equivale al 11 de enero del calendario Gregoriano. Esto es muy cercano a la propuesta aquí manejada, 15 de enero.  Así, el registro para el comienzo de Batz’ul en 21 de enero del calendario Juliano, equivale al 31 de enero en el Gregoriano. En la propuesta presentada en este escrito, Batz’ul comienza el 4 de febrero.

Se sabe que Batz’ul era equivalente al tiempo de Izcalli porque los Pochtecas (mercaderes aztecas incidieron sobre los Tzeltales para que cambiaran su inicio de año a Batz’ul de su original Jok’en Ajaw en torno al solsticio de junio). La misma veintena, Batz’ul, de los Tzotzil (cuya lengua deriva del proto- tzeltalan) comienza aquí el 4 de febrero, próximo al inicio de Izcalli el 12 de febrero, como ya he propuesto en un artículo en https://utsnyc.academia.edu/GeraldineAnnPatrickEncina.

Otro argumento a favor de la propuesta presentada aquí es que, de acuerdo a unos apuntes de León Fernández de 1892 (p.60) para los nombres de los meses Tzeltal, la veintena Winkil se asocia a “otoño” mientras que la veintena Hulel (Jul’ol) se vincula a “primavera”. Si observamos la secuencia de veintenas y las fechas, notaremos que Hum Uincil cae del 28 de agosto al 16 de septiembre. Luego sigue Xchibal Uincil, del 17 de septiembre al 6 de octubre. Prosigue Yoxchibal Uincil del 7 al 26 de octubre y Xchanibal Uincil del 27 de octubre al 15 de noviembre. Son cuatro veintenas en el tiempo de “otoño”.

En cuanto a Jul’ol, existe una traducción muy interesante ofrecida por Weldon Lamb (2017) en su reciente libro The Maya Calendar. A Book of Months, 400 – 2000 CE,  que es “llegada al punto medio”, lo cual significa que el Sol ha llegado a su punto en el cielo en el que no proyecta sombra. Esto se refiere al paso cenital. Si observamos el rango de fechas para Jul’ol en la propuesta presentada aquí, tenemos del 20 de mayo al 8 de junio. En el territorio de Chiapas alcanza la latitud de 19 grados en su punto actual más al norte, lo cual incluye el 20 de mayo. Esto refuerza enormemente la propuesta aquí vertida.

Retomando el relato del señor de Suyalho, Mitontic en los Altos de Chiapas, quien recibe de su padre la enseñanza de que el tiempo de la siembra del maíz es en Mok, podemos ver que el intervalo de días se da entre el 10 de abril y el 29 de abril, tiempo muy apropiado para la siembra de maíz. El padre del señor referido le dijo: “No olvides Sisak, Olaktik”. Se refería, en el caso de Sisak, a la veintena que va del 24 de febrero al 15 de marzo, cuando se ha de preparar la tierra del monte y estar atentos a la Luna para determinar cuándo sembrar; y también aludía con Olaktik‘ a la veintena del 30 de abril al 19 de mayo, en la cual también se puede sembrar si se han retrasado las lluvias. De hecho, al introducir el relato recuperado por Duque Arellanos (1999:71), la autora comenta: “Cada año, en el mes de mayo, los indígenas de la región mesoamericana se preparan para cultivar la tierra, especialmente la siembra del maíz, base principal de su alimentación… La siembra del maíz, tradición milenaria, está asociada también a una serie de saberes que incluye el movimiento de los astros, en algunas regiones, el uso del calendario maya y técnicas específicas para su cultivo.”

Al mencionar esos precisos meses, el señor Tzotzil que heredó el conocimiento de la siembra para que no se olvidara, confirmó no solamente el hecho de que el Jaab’ sea un año completo y que por ende cada uno de sus días y cada una de las veintenas están perfectamente vinculadas al Sol, sino que, además, confirmó la asociación de ‘Cero’ o Asiento de Poop con 13 de agosto que he venido proponiendo. Las veintenas a las que alude para la siembra son precisamente aquellas que abarcan el rango de tiempo (o la temporada) idónea para preparar el terreno y sembrar: del 24 de febrero al 19 de mayo, asociándolos a las veintenas que van de Zizac hasta Olaktik’.

Todo lo anterior nos permite confirmar que, en el México profundo, el conocimiento calendárico milenario no se trastocó, ya que la práctica agrícola fue tan sistemática, cíclica y perseverante que, a pesar de que calendas fueron y vinieron (se escribieron y se tergiversaron), la transmisión de conocimientos durante el propio trabajo en la milpa se mantuvo al margen de aquellos procesos de escribas y calendaristas hispanos que buscaban afanosamente encontrar lo imposible: cómo agregarle al k’in un tiempo adicional; y al Jaab’ un cuarto de día bisiesto.

El Jaab’ lleva marcando el paso de un cuarto de día entre año y año desde siempre, y lo hace de manera sutil, porque es un paso ritual de transferencia del cargo que hace un cargador de un rumbo al siguiente cargador en el rumbo vecino (de este a norte a oeste a sur).

Sin duda, lo aquí reportado es una gran noticia para todos quienes deseamos recuperar los ciclos calendáricos y agrícolas mesoamericanos. Hay que compenetrarse con el México profundo. Con humildad, sumo respeto, y como un discreto aprendiz. Ahí hay que vivir y convivir, estar y producir; aprender en el cíclico devenir de cada año, con sus regularidades y particularidades. Recuperar o reforzar el vínculo con la naturaleza es lo que nos dará certidumbre incluso cuando pensemos que los estragos del clima nos rebasan.

Fuentes Consultadas
Duque Arellanos, Vilma (1999). Forjando Educación para un Nuevo Milenio. Desafíos Educativos en países multiculturales. Guatemala: Fundación Rigoberta Menchú Tum.

Thompson, Eric (1950). Maya Hieroglyphic Writing. An Introduction. Washington D.C.: Carnegie Institution of Washington. Publication 589.

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