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Archive for March, 2012

Los alcances de la astronomía y de los calendarios producidos por las antiguas civilizaciones otomianas, olmecas y mayas se han identificado gracias a la correlación propuesta desde septiembre de 2010, y presentada en el Seminario de Arqueoastronomía de la ENAH-UNAM poco después.

Fundamentalmente, la correlación permite identificar una sola matriz tiempo-espacio expresada en el ciclo de 260 días, el cual permite ubicar todo el rango de fechas de la cuenta de 13 Bak’tun desde el 27 de julio de 3117 aC (cuando fue día 4 Ajaw o 4 Flor) hasta el 3 de mayo de 2013 -que también será un día 4 Ajaw o 4 Flor, pero también cualquier fecha anotada entre los otomíes, mixtecas, e incluso nahuas. Es decir, que todas las culturas utilizaron el mismo ciclo de 260 días como un único ordenador del tiempo-espacio. Si se acordaba realizar un evento en un día 4 Movimiento, esta fecha era concordante y coincidente para todos los pueblos entre las latitudes 15°N y 20°N que compartían la conceptuación del tiempo-espacio mesoamericano.

Lo que otorgó una identidad propia a cada cultura fue la elección del punto de comienzo del calendario de 365 días. Mientras que los olmecas – y luego los mayas, tomaron como inicio de año el 13 de agosto, los otomíes escogieron el inicio de año en 29 de marzo, y los mexica en 12 de febrero. Las razones fueron de índole astronómico, dependiendo del principal referente que deseaban emplear. Pero la matriz de 260 días sobre la cual avanzaron todos los pueblos mesoamericanos fue una sola, lo cual permitió elaborar almanaques astronómicos con fechas muy específicas (por ejemplo, para calcular salidas heliacas de Venus matutino, como aparece en el Códice Borgia, pp. 54 y 53), así como registros en piedra para eventos observados o previstos, que tuvieran sentido para todos los astrónomos por igual -tanto los otomianos y mixtecos del centro de México como los mayas del sur (por referir los más sobresalientes en el Clásico y Posclásico). 

Además, cabe señalar que el momento de inicio de cada jornada en un ciclo de 365 días era concordante con el rumbo cardinal del cargador del año. El cargador del año es el día del ciclo de 260 que está asociado al primer día del ciclo de 365 días (caso del calendario maya) o al día previo al cierre de un ciclo de 360 días (caso del calendario otomiano) o al día previo al cierre del ciclo de 365 días (caso del calendario mexica-nahua).

El día que funge como cargador de año tiene -como todos los demás días del ciclo de 260- un rumbo cardinal, y a su vez, este rumbo se asocia a un momento del día. Los cargadores de rumbo oriente (día ‘Kaban’-Movimiento en el calendario maya; día ‘Carrizo’ en los calendarios otomí (Anxithi) y nahua (Acatl)) se vinculan con el sol que emerge en el oriente, y con el momento en que esto sucede, que es el amanecer. Por lo tanto, un año con cargador de rumbo oriente tendrá todos sus días iniciando al amanecer. Así sucesivamente, el cargador de año siguiente tiene rumbo norte (Ik’-Viento en el calendario maya; Pedernal en los sistemas otomí (Aneyaxi) y nahua (Tecpatl)) y por ende todos los días comenzarán al mediodía; el cargador de año que sigue es el rumbo poniente (Manik-Mano en el calendario maya; y Casa en los calendarios otomí (Angu) y nahua (Calli); mientras que el cargador de año que cierra el ciclo de cuatro años y cuatro cargadores es el de rumbo sur (Eb-Diente en el sistema maya; y Conejo en los calendarios otomi (Anqua) y nahua (Tochtli)). Como cada ciclo anual tenía un punto de comienzo un cuarto de día después que el ciclo anterior (eso sí, siempre dentro del mismo día solar) entonces el sistema calendárico de seguimiento al ciclo anual solar no se desfasaba. Daniel Flores y Jesús Mora-Echeverría ya publicaron esta propuesta tiempo atrás; mi contribución es que ese cuarto de día al completarse un ciclo de 365 días se considera ‘aparte’. El Códice Huichapan, que maneja fundamentalmente el calendario otomi, explica la estructura de la cuenta de los días en un año haciendo la siguiente aclaración: “Cada año con 365 días, arrancadas 6 horas que se contaban aparte…”. Es muy posible que las 6 horas ‘arrancadas’ y contadas ‘aparte’ refiera el manejo implícito de un cuarto de día al completarse los 365 días.

Un análisis minucioso, que toma como punto de partida dicha matriz mesoamericana de tiempo-espacio, permite ubicar el día 4 Movimiento de la Piedra del Sol en sendas fechas, referidas más abajo, enmarcadas en años otomíes 13 Carrizo y 1 Pedernal. Es por ello que se propone aquí que la Piedra del Sol es otomiana.

Como parte de dicho análisis, se ha identificado que, mientras un año es llamado 13 Carrizo por otomíes, se denomina 12 Carrizo por los mexica -aspecto que se sustenta en el análisis de la secuencia de años registrados en el Códice Huichapan y en anotaciones de eclipses en años muy específicos, perfectamente fechados con esta misma correlación que sostengo desde 2010.

Propongo entonces, que la Piedra del Sol fue de diseño y de labrado otomiano, en la cual se enfatiza el año 13 Carrizo en la porción superior de la piedra porque es bajo su influencia cuando ocurre el día 4 Movimiento, mientras que el signo 1 Pedernal ubicado cercanamente, corresponde al año que le sigue a 13 Carrizo.  En el año 1 Pedernal volverá a haber una fecha 4 Movimiento.

Ambos días 4 Movimiento, separados por 260 días y pertenecientes a los años 13 Carrizo y 1 Pedernal, son los que marcan el fin del Quinto Sol.

Las fechas de la Piedra del Sol correlacionados con el calendario gregoriano que utilizamos actualmente, son las siguientes:

1) 4 Movimiento = 26 de marzo de 2012 (fecha que se dará durante los cinco Dupa (días muertos) de transición del año otomí ’13 Carrizo’ al año otomí ‘1 Pedernal’).

ACONTECIMIENTOS VENUS-LUNA

En la fecha 26 de marzo de 2012 Venus del atardecer ‘tocará’ la Luna, lo que, en términos cosmogónicos se interpreta como un acto que pone fin a un tiempo (según Michael Closs, quien elabora un ensayo teórico acerca de cómo, en la cultura maya, Venus es considerado agente provocador de eclipses). Considero que fue para este acto de gran valentía que fueron preparados los Guerreros Jaguar (la orden de caballeros otomíes de Tlaxcala referidos por Durán (1967, vol.1, cap. X) -quienes dedicaban sus actos al gemelo precioso: Venus en su aspecto vespertino, que acompaña al Sol por el inframundo).

2) 4 Movimiento = 11 de diciembre 2012 (en el año 1 Pedernal)

Nuevamente ocurrirá que la Luna sea intercedida por Venus -esta vez como estrella del amanecer-, acto valeroso de parte de Venus, para lo cual fueron preparados los Guerreros Águila (orden de caballeros otomíes de Tlaxcala que tienen como ‘avatar’ a Venus matutino, mismo que acompaña al Sol en su ascenso).

–Aquellas dos fechas fueron registradas en 1544 por Fray Diego Durán*, diciendo que sólo en un día 4 Movimiento que cayera en fechas julianas equivalentes a 26 de marzo y 11 de diciembre actuales, los caballeros águila y jaguar hacían una ceremonia. Estas fechas son perfectamente coincidentes con las obtenidas con la correlacíón que propongo, en la cual salen a resaltar el año 13 Carrizo y 1 Pedernal, siendo 1 Pedernal siempre un año de inicio de grandes ciclos entre las culturas otomianas y las mixtecas. Dado que Durán se refiría a los tlaxcaltecas, que eran otomíes, he ahí una evidencia fuerte de que el calendario de la Piedra del Sol es otomiana, pues enfatiza los nombres otomianos de los dos años en los que ocurren las fechas 4 Movimiento: 13 Carrizo y 1 Pedernal, años que también están señalados muy evidentemente en la Piedra del Sol.

En la cosmovisión mesoamericana, tanto el principio como el fin de un tiempo/Era está determinado por Venus, y es precisamente Venus como lucero de la tarde y como lucero de la mañana el que pondrá fin al Quinto Sol, por interferir con la Luna (Na Zäna), la Madre o Abuela de los ancestros. Pero también Venus estará a cargo de interferir con el propio Sol (Da Hiadi). En efecto, en la parte inferior izquierda del signo Movimiento aparece la fecha 1 Lluvia que equivale al 27 de mayo 2012. Nueve días después, en 10 Estrella, siendo 5 de junio 2012, ocurrió el esperado tránsito de Venus, un fenómeno que afectó simbólicamente al Sol, y que en los códices es representado como un guerrero que le entierra una lanza al gran astro solar.

En resumidas cuentas, tenemos lo siguiente:
LA PIEDRA DEL SOL ES OTOMIANA
EL AÑO DEL FIN DEL QUINTO SOL ES 2012
Y SON TRES LAS FECHAS QUE PONEN FIN AL QUINTO SOL:

DOS FECHAS “4 MOVIMIENTO”, QUE SERÁN:

EL 26 DE MARZO de 2012: conjuntción Venus vespertino-Luna creciente, al atardecer

EL 11 DE DICIEMBRE DE 2012: conjunción Venus matutino-Luna menguante, al amanecer.

Y 27 DE MAYO + 9 días (una novena) = 5 DE JUNIO DE 2012: tránsito de Venus.

Cabe recordar que una novena representa el tiempo de viaje por el inframundo de una persona fallecida.

LAS TRES FECHAS INVOLUCRAN A VENUS, LAS DOS PRIMERAS POR SU CONJUNCIÓN CON LA LUNA (LO CUAL NO HA SUCEDIDO EN LOS ÚLTIMOS 520 AÑOS) Y LA TERCERA, POR SU CONJUNCIÓN CON EL SOL.

En síntesis, propongo y sostengo -por múltiples razones de índole astronómica y calendárica, con base en fuentes históricas-, que la matriz-tiempo espacio de 260 días fue única para todo Mesoamérica. Con base en tal propuesta, se sostiene la hipótesis de que en el Valle Central hubo dos formas paralelas para denominar un ciclo de año que corría casi a la par según dos culturas: la otomí y la mexica. Es decir,  “año 13 Carrizo” según los hñahñu-otomíes, y “año 12 Carrizo” según los mexica, eran dos nombres de año que corrían casi a la par: el ciclo otomí, del 29 de marzo de 2011 al 28 de marzo de 2012; mientras que el ciclo anual mexica corría del 12 de febrero de 2011 al 11 de febrero de 2012.

—EL FIN DEL QUINTO SOL SERÁ ESTE AÑO 2012 según los otomianos y también los mexica-nahua—

EN FORMA PARALELA, LOS ANTIGUOS OLMECAS Y LUEGO LOS MAYA, CONCIBIERON QUE EL CIERRE DE 13 BAK’TUN -EN SISTEMA DE CUENTA LARGA- OCURRRIRÁ EL 3 DE MAYO DE 2013 -que será cuando Venus emerja como estrella de la tarde por el cielo del poniente. Este Venus será un astro renovado después de haber puesto fin al Quinto Sol. Esta misma fecha dio motivo a la construcción del Templo de la Serpiente Emplumada en la Ciudadela de Teotihuacan, habitada y construida por otomianos, quienes conscientes de que el Nuevo Amanecer sucedería el 3 de mayo de 2013, orientaron el Templo de tal manera que se pudiera recibir a Venus todos los 3 de mayo -una fecha muy especial, porque es el día del año en que comienzan las lluvias, por lo que hay recibir a la deidad de la Lluvia (lamada Tlaloc por los mexica, y cuyo rumbo también es el poniente) con grandes rituales; es una fecha en la que nuestros abuelos siempre hicieron encendidos de fuego nuevo en la cima de los cerros -particularmente enfocándose al Venus del atardecer que anuncia la llegada de las lluvias. Si bien no todos los años está en el mismo punto del cielo, siempre que se encuentra en el cielo del atardecer alrededor del 3 de mayo se ubica en el extremo norte de su recorrido según Ivan Sprajc. En particular, en este 3 de mayo de 2013 Venus vespertino hará su primera salida como lucero del atardecer, lo cual añade mayor significado simbólico a la selección de esa fecha para el cierre de 13 Bak’tun.

Todos estos hallazgos calendáricos y de la astronomía mesoamericana serán publicados en un libro pronto a salir, y que demostrarán científicamente que la correlación de Goodman-Martínez-Thompson que señala como fin de la cuenta de 13 Bak’tun la fecha 21 de diciembre de 2012 está equivocada. Así mismo, desmentirá la falsa noción de que esos serán los últimos días de la humanidad.

En la cosmovisión de las antiguas civilizaciones, los astros determinan los ciclos de la naturaleza, de la ‘Madre Tierra’ que el ser humano habita durante su propio ciclo vital, y ellos comprendieron que era absolutamente natural que Venus (en su investidura de Jaguar y de Águila) pusiera fin al Quinto Sol, y que asímismo era de esperar que el propio Venus (como caballero Jaguar) estableciera el orden necesario para un Nuevo Amanecer. Se trata, por cierto, del mismo caballero que puso las tres piedras del fogón cuando inició la actual Era. Sin duda, Venus es un astro que cautivó a los primeros astrónomos otomangues (los ancestros de los hñahñu-otomíes, hace unos cuatro mil quinientos años!), les enseñó a entender los movimientos del cielo y los fenómenos de los eclipses, y les motivó a diseñar un calendario sin igual en la historia de las antiguas civilizaciones. Esto es algo que debe, por sobre todo, DIGNIFICAR al pueblo HÑAHÑU.

*Para los días 4 Movimiento Fray Diego Durán refiere las siguientes fechas julianas “a diecisiete de marzo y a dos de diciembre”.  Hay quienes señalan que esta fecha está desfasada 10 días con respecto al sistema calendárico gregoriano. Pero las fuentes de Durán son prehispánicas, y sabemos que hasta 1500, a cualquier fecha juliana deben sumársele 9 días, por lo que sin duda las dos fechas anotadas por Durán equivalen al 26 de marzo y al 11 de diciembre.

**El Códice Huichapan maneja fundamentalmente el calendario otomi, en el cual se anota: “Cada año con 365 días, arrancadas 6 horas que se contaban aparte…” está refiriendo el manejo implícito de un cuarto de día al completarse los 365 días.

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